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Rejas Románicas en Murcia

viernes, 08 de mayo de 2015

El coleccionista de forja histórica Manuel Villaescusa nos descubré estas piezas del museo de Murcia

En Septiembre del 2010 dos rejas románicas, que en la década de los 40 pasaron a formar parte del Museo Arqueológico de Murcia, fueron devueltas a su emplazamiento original, la cripta fúnebre del convento Santa Clara la Real de Murcia.

Dichas rejas se consiguieron sacar de nuevo a la luz gracias a Manuel Villaescusa,  investigador sobre  el hierro,  un metal que aún no ha ocupado el lugar que merece en la historia del arte según  cuenta.

Según Manuel Villaescusa: “En la segunda mitad del siglo XI empieza a trabajarse el hierro a gran escala y aparecen las rejas románicas que tenían la misión de guardar los tesoros de la iglesia (reliquias, tallas, obras de arte), eran como un muro transparente que permitía pasar la luz y los fieles ver a través. Fue muy importante para ese auge de trabajo del herrero el descubrimiento de la soldadura a la calda y en el siglo XII la llamada forja catalana representa un gran adelanto del que se beneficio primero España y después se extendió por el resto de Europa”.

El estado de conservación de las rejas es muy bueno. Solían estar compuestas por  "C" afrontadas con un vástago como eje central, pero en estas es curioso ver cómo  en lugar de esa disposición llevan roleos afrontados a la inversa.

 

 

Foto: Manuel Villaescusa ©Museo Santa Clara de Murcia


 

En la segunda mitad del siglo XI se empieza a trabajar el hierro a gran escala. Además a la función protectora se le sumará la estética y simbólica siendo el metal más utilizado.

Se cree que casi todas las iglesias románicas debían disponer de rejas de hierro para el cierre de espacios como el Altar Mayor, el coro y diversas capillas laterales pero que muchas de ellas desa­parecieron durante el período gótico a causa de su venta o reutilización.

Estas rejas, permitían el paso de la luz a la vez que evitaban el paso de aves o incluso personas en el caso de los conventos, actuando así como muros transparentes.

Según Manuel la importancia de estas rejas radica en su singularidad dada la poca cantidad de rejas románicas que han llegado hasta la actualidad y que según él se debe a que: “Conforme ha ido transcurriendo el tiempo, las rejas románicas dejaron de tener la utilidad para la que fueron creadas y el hierro de muchas de ellas, por desgracia, ha sido reutilizado para forjar nuevas rejas en fechas posteriores acorde con los gustos del momento. Hay otras rejas que han sido reutilizadas con otras funciones distintas a la originales y para ello las han tenido de trocear y unir a otros materiales más modernos para que encajasen en su nueva ubicación

 

 

 

Fotos: Manuel Villaescusa ©Museo Santa Clara de Murcia



En sus estudios, Manuel no ha encontrado algo parecido  en otras rejas románicas por lo que podrían ser las precursoras de las rejas de clausura con pinchos que empezaron a aparecer en el gótico y renacimiento y que se utilizaron sobre todo en los conventos de clausura para evitar el contacto físico de personas entre ambos lados.

Para el investigador murciano: “El estilo de los rizos dura desde mediados del siglo XI hasta finales del siglo XIV y principios del XV donde aparece con fuerza el gótico con la rejería monumental”.

 

 

 

Manuel Villaescusa durante una visita al monasterio de Santa María la Real en Aguilar de Campoo

Foto: Iván Díaz

 

Las rejas pasaron a formar parte del museo arqueológico en la década de los 40, procedentes de la cripta fúnebre del Monasterio Santa Clara. El convento fue donado a las monjas clarisas en 1365, por Pedro I, pero el convento anterior de menoretas estuvo anteriormente ubicado junto a la Puerta de Orihuela, desde 1272. Luego se trasladó a Santo Domingo y desde allí, en 1365, las monjas clarisas se trasladaron a su definitiva residencia, el Alcázar del actual monasterio de Santa Clara. Lo que pasa es que desde esa fecha, que es cuando Pedro I les dona ese espacio y alrededores, es desde cuando hay voluntad para que permanezcan en la ciudad. A partir de ahí reciben asignaciones para ir reparando el edificio;  pero el siglo XIV es muy duro y no hay una recuperación clara hasta el siglo XV, cuando los Reyes Católicos apoyan este y otros conventos y además ingresan en el convento  monjas que vienen de familia de realengo con importantes dotes.

 

Las rejas en cuestión parecen estar descritas en este documento:

“Y más ordenamos, que en la misma piea a donde estuviere dicho torno, se haga también el locutorio común, y para ello haya una reja de hierro muy espesa, que apenas se puedan meter por los agujeros della las cabèzas los tres dedos juntos uno sobre otro, la cual reja esté bien guarnecida por fuera de luengos y agudos punzones y por dentro junto a la dicha reja, esté muy bien clavado un paño de tela negra gruesa de dos dobles, porque en ninguna manera se pueda ver la claridad ni por dentro, ni por defuera, el cual paño nunca se quite del lugar” II Regla de Santa Clara, Capítulo VII “De la clausura de las monjas y del modo que han de tener, envíar y recibir cartas” página 240.

 


Foto: Manuel Villaescusa ©Museo Santa Clara de Murcia


 

La historia de la custodia de las rejas y sus vicisitudes hasta llegar a la ubicación actual la resume muy bien Ángel Luis Riquelme Manzanera  en un artículo para la revista Cangilón: <<Génesis del sentimiento museístico. Las dos rejas románicas de Murcia. (Un ejemplo de recuperación artística por parte del Museo de Santa Clara la Real)>>

 “Parece ser que cuando por los años 40, tras terminada la Guerra Civil, el Convento de las Claras, amenazaba un estado de peligrosa ruina inminente, se personaron técnicos en arquitectura para conocer el alcance de los daños, y proceder a la adopción de medidas y reparaciones a acometer.

Una de las zonas más castigadas fue el ábside y la cripta fúnebre del Convento. Por tanto la respuesta consistió en tapiar ventanales y puertas. Las rejas fueron desmontadas y dejadas a su suerte, hasta que, el amante y prohombre de Murcia, D. José Alegría Nicolás, consideró la importancia del herraje pidiendo fuesen llevadas al Museo para su almacenamiento y conservación, o, sea al edifico levantado sobre el solar donde estuvo asentado el Convento de la Trinidad. […]en 1955, el Museo Arqueológico fue trasladado de la Trinidad, e, instalado en las salas de la Casa de Cultura […] a partir de ahora, quedarán expuestas en su residencia primitiva y original, ubicación a la que se destinó cuando consideramos llegaron a Murcia, allá entre los SS. XI-XII, al Palacio del Alcázar Seguir; que fuera aposento real en época de estancia del Rey Sabio en Murcia; posteriormente Convento de Santa Clara la Real y, hoy, convertido en uno de los Museos más emblemáticos de nuestra Región”.

 

 

Patio con alberca del siglo XIII. Museo Santa Clara de Murcia. Fotografía: Archivo fotográfico del Museo Santa Clara


 

La directora del Museo Santa Clara, María Ángeles Gómez Ródenas, decidió colocarlas en dicho museo buscándolas el mejor emplazamiento posible, en la capilla gótica, muy cerca de donde estaban originalmente ubicadas.

Debemos estar contentos por conseguir que estas dos rejas, que  son dos joyas, hayan vuelto a su lugar de emplazamiento original. Cuando se conozcan bien ocuparán un lugar preferente dentro de la rejería como las dos rejas románicas del siglo XII de Santa Clara la Real de Murcia” confiesa Manuel Villaescusa.

 

 

 

Ubicación actual de las rejas. Fotos: Manuel Villaescusa ©Museo Santa Clara de Murcia

 

 

 

 

Para mayor información acceder a los artículos: "I.- GENESIS DEL SENTIMIENTO MUSEÍSTICO. II.- LAS DOS REJAS ROMÁNICAS DE MURCIA (Un ejemplo de recuperación artística por parte del Museo de Santa Clara la Real)" de Ángel Luis Riquelme Manzanera; y el respectivo, "NUESTRAS DOS REJAS MEDIEVALES Y EL RIZO ROMÁNICO" de Manuel Villaescusa Sánchez. Ambos documentos en Revista Etnográfica del Museo de la Huerta de Murcia, Cangilón núm. 32. Diciembre 2.009.

 

Es un artículo de Elena Hernández Román / Fotografías: Manuel Villaescusa ©Museo Santa Clara de Murcia

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