Identificador
40185_04_057
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
Sin información
Idioma
Autor
José Manuel Rodríguez Montañés
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)
País
España
Edificio (Relación)
Localidad
Valdevacas y Guijar
Municipio
Valdevacas y Guijar
Provincia
Segovia
Comunidad
Castilla y León
País
España
Descripción
SOBRE LA IGLESIA PARROQUIAL, antes dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, señala el antes referido Pascual Madoz que “es un edificio bastante regular y sólido, construido, según una inscripción que se ve en la torre, en el año de 1557; todo de piedra cantería, con bóveda de panderete y bastantes molduras de yeso; tiene una sola nave con 78 pies de long(itud), por 37 de lat(itud), con su buen crucero, y cinco altares de regular construcción”. Es un edificio de notables proporciones, con planta de cruz latina, levantado fundamentalmente en mampostería combinada con sillería en la torre dispuesta a los pies de la fachada meridional, y en los contrafuertes de la fachada norte; con ladrillo se levantó el hoy arruinado cimborrio, cerrado con una cúpula. Fue alzado en época moderna respetando el ancho de la nave y escasos restos de otro románico precedente, y hoy se encuentra inmerso en un lento proceso de restauración que trata de recuperarlo del estado de ruina. Tales obras, y otras que constan a principios del siglo XVII, dejaron en anecdóticos los testimonios románicos de la iglesia, que se reducen a una pequeña portada en la fachada septentrional, un lienzo del muro sur de la nave primitiva, muy reformado aunque aún coronado por los canes a bisel de su cornisa, y parte de la galería porticada que recubría tal fachada, amén de otros restos dispersos de menor entidad y numerosos sillares labrados a hacha, algunos de aristas aboceladas. La semienterrada y hoy cegada portada septentrional consta de arco de medio punto liso y una arquivolta con cuarto de bocel, apeando el primero en una pareja de columnas muy desgastadas. Sí es visible el capitel más occidental, simple cesta troncocónica sin decoración, y el cimacio que lo corona, ornado con tetrapétalas en clípeos y zarcillos, de tratamiento similar a los vistos en la torre de San Miguel de Turégano, entre otros muchos ejemplos. De la galería porticada restan cuatro arcos en pie así como el arranque de un quinto, cegados al reutilizarse la estructura como muro de cierre de la antigua sacristía. Desde el interior de ésta se observa el pretil abocelado sobre el que se alzan las dobles columnas que soportaban los arcos de medio punto, siendo sólo parcialmente visibles los capiteles, todos vegetales y bajo cimacio de nacela, decorados con amplias hojas lobuladas de nervio central hendido y astrágalo facetado, en dos casos dividida la cesta en dos pisos, el inferior liso y separado del vegetal por un junquillo. Los fustes visibles son monolíticos, y apoyan en basas áticas de grueso toro inferior. La cuidada talla de estas piezas, donde se recurre al uso del trépano, parece llevar a fechas tardías dentro del siglo XII o primeras décadas del XIII la construcción de la galería. En el piso bajo de la torre, situada al sur y que reutiliza los muros de una espadaña anterior, se reaprovechó como ménsula un capitel románico de amplias hojas de helecho y marcadas nerviaciones, con remate de volutas y similar tratamiento a los del pórtico, de donde quizás proceda.