El hallazgo se produjo de forma casual, fruto de la curiosa mirada de una prima de los propietarios del edificio. Ella fue quien detectó en el arco toral de la iglesia una figura indeterminada. Posteriormente, las fotografías captadas con un teleobjetivo han permitido descubrir la imagen de un ángel portando un incensario. Tras un análisis preliminar, historiadores de la Fundación Santa María la Real, consideran que puede tratarse de una pintura tardorrománica, realizada a principios del siglo XIII.