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La Enciclopedia Británica deja de imprimirse en papel y se centrará exclusivamente en la versión digital

La compañía, que tiene su sede en Chicago (Illinois, EE. UU.), anuncia que se centrará en su enciclopedia digital y en la elaboración de material para escuelas, según adelanta hoy el diario The New York Times en su edición digital. La decisión es un intento de adaptarse a la creciente demanda de contenidos digitales y, en particular, a la competencia de la popular Wikipedia, según explica al diario el presidente de la compañía, Jorge Cauz.

“Es como un rito de iniciación en esta nueva era. Muchos se sentirán tristes y nostálgicos por ello, pero ahora tenemos una herramienta mejor. La página web está constantemente actualizada, es mucho más extensa y tiene contenidos multimedia”, señala Cauz.

Los pesados volúmenes de la Enciclopedia, con sus letras doradas en el lomo, fueron habituales en muchos hogares británicos y estadounidenses desde mediados del siglo XX, cuando cientos de vendedores ambulantes los ofrecían de puerta en puerta.

Artículo de lujo
Hoy, sin embargo, la Enciclopedia es casi un objeto de lujo, con un precio de 1.395 dólares por la edición completa, y sus clientes más fieles son las embajadas y los coleccionistas, señala el rotativo.

La última edición de la Enciclopedia Británica será la de 2010, de 32 volúmenes, y de la que se han venido hasta ahora 8.000 paquetes, con alrededor de 4.000 aún aparcados en un almacén.

Sólo el 1 por ciento de los ingresos de la compañía proceden hoy de la venta de enciclopedias impresas, frente al 85 por ciento que se deduce de la venta de productos académicos para materias como matemáticas, ciencias o inglés. El resto proviene de suscripciones a la página web.

La Enciclopedia Británica se convirtió en 1994 en la primera del mundo en llegar a Internet, y hoy, el acceso a su enciclopedia digital, que se actualiza cada 20 minutos, se consigue previo pago de una tasa de 70 dólares anuales.

Aunque algunos de sus artículos ya pueden consultarse de forma gratuita en su portal, Cauz descarta que la compañía se plantee trasladarse a un modelo gratuito.