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Vista interior del coro desde la cabecera

Identificador
31421_03_019
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
42º 41' 43.68'' , -1º 21' 48.73''
Idioma
Autor
Alberto Aceldegui Apesteguía
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de la Purificación de Nuestra Señora

Localidad
Induráin
Municipio
Izagaondoa
Provincia
Navarra
Comunidad
Navarra
País
España
Descripción
SE ENCUENTRA SITUADA en uno de los extremos de la localidad. Presenta un acceso fácil y muy moderno. En la zona del ábside, sin pegarse a él, existen varias dependencias muy restauradas, tal vez pertenecientes originalmente a la vieja encomienda de San Juan de Jerusalén; hoy son de propiedad privada. Por el mismo ábside se accede por un pequeño y cuidado jardincillo hasta el cementerio de la localidad situado al pie del muro del evangelio. Nuevamente nos encontramos con una iglesia de una sola nave, que la mayoría de autores ligan al románico rural navarro y concretamente relacionan con las parroquiales de Ardanaz, Zuazu, Reta e Iriso, situando su realización en torno al año 1200. El templo sufrió varias modificaciones. En el siglo XVI se edificó una capilla y la sacristía, ambas en el muro de la epístola, y en el XVIII el cantero de Lumbier Antón de Nasart, construyó las escaleras de acceso a la torre y modificó la misma. El ábside, semicircular al interior y al exterior, presenta una buena labor de cantería como casi todo el edificio. En origen tenía una ventana abocinada en el eje del ábside, con remate de medio punto, que quedó tapiada con motivo de la colocación del retablo. Por el exterior todavía se ve la sencilla reja que la protegía. Dispone de una segunda ventana en el flanco sur absidal, abierta en época posmedieval para iluminación del retablo. Hubo otro vano original abocinado en el tramo de nave inmediato al ábside, que fue cegado al edificarse la sacristía aneja. En la cabecera nos encontraríamos originalmente con dos potentes contrafuertes, pero uno ha desaparecido arrancado totalmente para facilitar la entrada de los cortejos fúnebres al cementerio. Por último, el ábside culmina en canecillos lisos sobre los que apreciamos la cornisa ornamentada con una serie de pequeñas bolas. El muro del evangelio, donde se encuentra el cementerio, presenta cuatro estribos que se elevan hasta la cornisa. Entre los dos últimos apreciamos, detrás de las tumbas, lo que fue una antigua portada de la iglesia en un lugar no muy común y sobre este espacio tapiado se encuentra un pequeño tímpano con un crismón trinitario, sencillo e inscrito en un círculo. Quizá por esta zona existió un acceso a las dependencias sanjuanistas. La torre se eleva sobre el tramo occidental de la iglesia, presenta una sección cuadrangular con dos vanos de medio punto en dos de sus caras donde se colocan las campanas. Culmina en canecillos lisos y, sobre ellos, el tejado muy restaurado. Como ya hemos mencionado incorpora, a su vez, el añadido dieciochesco de las escaleras de acceso y por último, en el muro bajo, una pequeña ventana saetera de medio punto que da iluminación al coro. La portada, situada en el segundo tramo del muro de la epístola, se encuentra protegida por un pórtico de madera de construcción moderna. Consta de tres arquivoltas en platabanda, aunque las dos interiores son fruto de “restauración” en hormigón. Éstas descansan sobre impostas y pies derechos que, en el caso de los dos interiores, presentan en sus esquinas sendas pequeñas cabezas masculinas muy redondeadas. Su talla es simple, con la peculiaridad de continuar las líneas que marcan el contorno de la nariz en dos curvas constitutivas del arco supraciliar; el cabello se representa a manera de bolas. El ancho de la puerta es de 2,70 m, en tanto que la potencia del muro no llega al metro y medio. Al interior nos encontramos con cuatro tramos iguales más la cabecera semicircular. Los tramos se articulan mediante sencillas pilastras, por encima de las cuales corre una imposta lisa que rodea todo el edificio y que en el ábside presenta decoración a base de tres hileras de ajedrezado, donde apoyan los fajones apuntados. En el arco de entrada al altar mayor encontramos, sin embargo, dobles pilastras y arco fajón doblado y apuntado. Las bóvedas son de cañón apuntado para los tramos y de horno o cuarto de esfera en el ábside. Por último, en la bóveda nos encontramos con dos pequeñas claves, una presenta un escudo liso y la otra la cruz de San Juan de Jerusalén. Para terminar, debemos mencionar la existencia de otro sencillo crismón trinitario en la entrada a la sacristía, totalmente pintarrajeado, y la sencilla pero monumental pila bautismal que, apoyada sobre una base circular, dispone de un corto y grueso fuste y una enorme taza semiesférica lisa.