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Interior desde los pies

Identificador
40260_01_007
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
41º 13' 34.44" , -4º 10' 45.22"
Idioma
Autor
Raimundo Moreno Blanco
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Ermita de San Cebrián

Localidad
Fuentepelayo
Municipio
Fuentepelayo
Provincia
Segovia
Comunidad
Castilla y León
País
España
Descripción
Se encuentra situada en un otero que se eleva hasta los 917 m sobre el nivel del mar, en la confluencia de los términos municipales de Fuentepelayo y Zarzuela del Pinar. Desde esta privilegiada situación se observa la dualidad de las tierras que une: al norte la comarca de pinares y Cuéllar, al sur campos de cereales y la mole granítica del sistema central. Se accede a ella desde Fuentepelayo tomando la carretera que lleva a Zarzuela, para después desviarse al oeste a unos 3 km. Partiendo de Zarzuela se encuentra más cercana a la población, desde donde se accede por una buena pista de tierra al oeste. Los restos que nos han llegado sólo alcanzan a partes de los muros perimetrales del templo. Concretamente los lienzos norte, oeste y un pequeño arranque del sur en la zona más cercana a los pies. Están compuestos con los tan segovianos cajones de rollo entrelazados a modo de dientes, para asegurar una mayor consistencia al edificio. Baste para ilustrar la robustez de este material la primera noticia que nos ha llegado del tapial ibérico dada por Cayo Plinio Segundo: “¿No hay en África e Hispania paredes de barro a las que llaman ‘de molde´ (formacei) porque se levantan más que construyéndolas vaciándolas entre dos tablas? Estas paredes duran siglos porque son inmunes a la lluvia, al viento, al fuego y son más fuertes que cualquier cemento. En Hispania aún están a la vista las atalayas de Anibal y las torres de barro construidas en lo alto de las montañas.” (Naturaleza Historia, XXXV, 169), (vid. ESLAVA GALÁN, Juan, “Fortificaciones de tapial en Al-Andalus y Al-Magreb”, Castillos de España, 98, diciembre de 1989, pp. 52-55). En el caso que nos ocupa, se habría comenzado por el muro norte del ábside para continuar por la misma fachada y concluir en el hastial de los pies, sobre el que apoya el lienzo sur en la parte superior. Se componía de una sola nave rectangular -de 10,40 m de largo por 6,05 de ancho-, al igual que la cabecera de testero plano -5,85 m de profundidad-, situadas en formación telescópica, lo que es frecuente en la zona: Pinarejos, Chatún, Dehesa de Cuéllar, Moraleja de Cuéllar, ruinas de San Andrés en Zarzuela del Monte... A juzgar por el grosor de los muros, que no alcanzan los 90 cm, hemos de pensar que se cerraba mediante una cubierta lignaria de la que no quedan restos. Se conservan dos vanos de iluminación compuestos en ladrillo, uno en el lado norte de la cabecera, que tendría sus iguales en los lados este y sur, y otro en el hastial de los pies de extraña factura rectangular y geminada que sorprende por carecer de dintel de descarga en la parte superior. En la fecha de la visita han desaparecido los restos de policromía que simulaban un despiece de sillares mediante líneas rojas, suponemos al modo del conservado en Aldea Real en la zona de los pies en la bajocubierta.