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Detalle de las arquerías

Identificador
33000_0090
Tipo
Fecha
Cobertura
Sin información
Idioma
Autor
José Manuel Rodríguez Montañés
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Catedral de San Salvador. Torre Vieja de San Miguel

Localidad
Oviedo
Municipio
Oviedo
Provincia
Asturias
Comunidad
Principado de Asturias
País
España
Descripción
DESCONOCIDA DESDE LAS CRÓNICAS MEDIEVALES, se levanta, al sur de la Basílica de San Salvador, una torre de sección cuadrada cuya función podría haber sido la de salvaguardar la Cámara Santa por su flanco sur, ya que el resto del perímetro de ésta se encontraba guarecido por construcciones inmediatas. Esta hipótesis es reforzada por García de Castro, en base a las características de sus muros, que muestran un importante grosor (alrededor de metro y medio) y excepcional cuidado del aparejo, compuesto de hiladas regulares de sillarejos de distinto espesor. A diferencia de las construcciones defensivas leonesas de Alfonso III y las asturianas del mismo período, construidas en mampostería, la torre tiene como ascendentes, en cuanto a configuración del paramento, a los templos de Santullano y San Tirso, sobre todo en lo que se refiere al lecho de mortero y al remate de los bloques, sin escuadrar. Sin embargo, tipológicamente, García de Castro las relaciona con las Torres de Oeste atribuidas a Alfonso III, en cuanto a planta y disposición de vanos. La única fachada que se muestra en su totalidad al exterior es la que se orienta al sur, que presenta un zócalo de cuatro metros sobre el cual el muro se retranquea. En las esquinas suroeste y sureste, la altura de la torre es recorrida en su totalidad por dos paños resaltados, de 1,40 m de anchura, que presentan un aparejo compuesto de sillares, perfectamente escuadrados, que sirvieron de refuerzo a la torre durante su reforma románica. Hacia la zona central, el lienzo es calado para la apertura de un vano rectangular, que fue restaurado durante la intervención de Menéndez Pidal y Álvarez. En origen la torre contaba con dos puertas, norte y sur, compuestas por un gran arco de medio punto abocinado, que se apoyaba sobre un dintel y bajo el que se albergaba un segundo arco de menor anchura. La puerta sur presentaba una inscripción, fechada en el siglo XV, en la que se podía leer, en escritura gótica: Y R D R. Fue cegada, abriendo sobre la nueva pared un vano rectangular. Esta reforma, apuntada por García de Castro, probablemente se efectuó entre los siglos XVII y XVIII. El estudio de la fase altomedieval de la torre concluye aquí, ya que las fachadas este y oeste quedan ocultas tras por la crujía oeste del claustro y por el cuerpo que alberga la escalera a la Cámara Santa, a la Torre y al pasadizo hacia el Palacio Episcopal. Los mechinales alineados parecen demostrar que, los primeros 13,70 m de altura, se realizaron durante una única fase, previa a la reforma románica. La reforma románica partió del derribo del remate de la torre que fue sustituido por una bóveda de arista, con apertura de vano cuadrado en la cúspide, permitiendo el acceso mediante una escalerilla de madera, y que presenta al exterior aparejo de sillería. Este cuerpo se articula a partir de arcos de medio punto retranqueados en los que se abren cuatro vanos rematados en medio punto retranqueado sobre las jambas, rompiendo el paramento del cuerpo altomedieval. Además de la sustitución del remate, durante la reforma románica se levantó una nueva altura configurada a partir de cuatro lienzos, los cuales presentaban doble vano con arcos de medio punto y doble rosca que se apoyan sobre columnas entregas. Este cuerpo se remata en su interior por otra bóveda de arista, en este caso de sillarejo, y con los nervios resaltados orientados siguiendo los ejes norte-sur y este-oeste y apoyados sobre columnas. Tres de los arcos de los vanos abiertos en este cuerpo se cierran, simulando la herradura, mediante la adhesión de piezas triangulares. Acerca de la datación de la reforma románica, la historiografia ofrece ciertas dudas. Mientras que autores como Whitehill y Camps Cazorla aducen su exclusión en el inventario de obras realizadas por Alfonso VI documentado por el obispo Pelay a que la construcción de los nuevos cuerpos se realizó previamente al siglo XI, otros, como Uría Ríu, Cid Priego, Bango Torviso y Berenguer, la fecharon en el siglo XI. Sin embargo, otros autores no se inclinaron por ninguna fecha determinada entre los siglos XI y XII, y hasta el momento continúa la duda. La torre sufrió alteraciones durante los siglos posteriores. Entre finales del siglo XV y principios del XVI, se construye la Antecámara o capilla antigua de Covadonga, provocando la apertura, en el muro norte de la torre, de un vano de arco adovelado sobre dintel monolítico. Durante las obras de apertura de la puerta que da paso desde el Tránsito de Santa Bárbara al transepto de San Salvador, datada en el siglo XVI, se recortó el esquinal sureste. Es en el siglo XVIII, cuando se construye la caja de escalera de triple tramo, por la que se accede a la Cámara Santa desde la Antecámara, comunicándola a su vez con el pasadizo que lleva al Palacio Episcopal, cuando se producen alteraciones en las fachadas este, oeste y sur, en las que se abren vanos de acceso a dicha estructura. En el siglo XX, la intervención de Alejandro Ferrant, en la que se levantó el revoco del exterior, fue notable, ya que a partir de la misma se pudieron diferenciar, en su paramento, las dos fases constructivas. Menéndez Pidal, en plena mitad de siglo, realizó la restauración que eliminó las alteraciones sufridas durante el siglo XVIII.