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Bóveda de la sala intermedia de la torre

Identificador
40466_02_001
Tipo
Fecha
Cobertura
41º 5' 39.43" , -4º 39' 14.39"
Idioma
Autor
Ignacio Hernández García de la Barrera
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de San Pedro

Localidad
Rapariegos
Municipio
Rapariegos
Provincia
Segovia
Comunidad
Castilla y León
País
España
Descripción
SITUADA EN LA PLAZA DE LA LOCALIDAD, en un entorno cuidado, con la simbólica presencia de los restos de una olma que jerarquizaba todo este espacio frente a su portada meridional, mientras que al costado septentrional se incorporó un cementerio. La iglesia de San Pedro, reconstruida casi completamente en el siglo XVIII, conserva una torre interesante, que repite el modelo de otras vistas en la comarca, tratándose posiblemente de un ejemplo de atalaya. Sus dimensiones la hacen destacar y darle una apariencia de gran volumen; se compone de un zócalo a partir del cual crece su cuerpo único que remata en campanario. Está organizado el muro a partir de bandas de mampostería entre cadenas de ladrillo, distinguiéndose las inferiores de las superiores por la presencia o no de esquinales de ladrillo. Destaca la abundancia de mechinales, habitualmente situados en las verdugadas, sobre todo en el muro occidental. La ausencia casi absoluta de vanos y las reducidas dimensiones de los presentes, apoyan ese aspecto macizo, de solidez que caracteriza este tipo de torres. En el cuerpo de campanas, todo de ladrillo, se disponen cuatro vanos por flanco, todos ligeramente apuntados y sin ningún tipo de moldura. Interiormente, la estructura de esta torre responde a un modelo común en la comarca; se trata de una fortísima construcción cuyos muros rondan los dos metros y medio de espesor, organizada en varios pisos o niveles que se comunican a través de escaleras incorporadas a la fábrica; de esta manera, después de ascender por dos tramos de escaleras embutidas en lo muros, realizadas en fuerte mampostería y cubiertas con una serie de bovedillas escalonadas, se accede a una sala intermedia. Ésta, realizada también en mampuesto, se cubre con una bóveda ligeramente apuntada donde aún se pueden ver las huellas de las maderas empleadas para componer su encofrado, disponiendo su eje de forma transversal a la dirección de la nave del templo. Conserva esta sala un vano de iluminación donde se pone de manifiesto la potencia de sus muros y el enorme derrame necesario para disponer de luz a partir de una estrechísima abertura, además de otro hueco, hoy cegado, que comunicaba con la nave y un portillo que reanuda el camino de ascensión hacia el cuerpo de campanas, amplísimo espacio construido ya en época moderna (en 1699 según datos aportados por Ajo González). Se conserva además en el interior de este remozado templo una pila aguabenditera sencillamente ornamentada; se trata de un ejemplar monolítico realizado en piedra caliza, organizado en un tenante liso que arranca de un pie circular y un pequeño vaso señalado por el perfil abiselado de su parte inferior que se decora por una serie de arcos de medio punto, en número de nueve, sobre la que se sitúa una mínima incisión recta que da paso a la embocadura. Las medidas exteriores del vaso son de 50 x 32 cm, midiendo el tenante 44 cm de altura. Recoge también Cándido Mª Ajo la presencia de una talla dedicada a Nuestra Señora del Monte, que considera Virgen románica aunque sin poder concretar su origen; queda así recogido testimonio de la existencia de la citada escultura, aunque sería forzado incluirla en este estudio. Para concluir, indicar que, según las características vistas, la construcción de la torre referida arriba no debe alejarse demasiado de la transición entre los siglos XII y XIII.
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