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Detalle lateral de la imagen de la Virgen con el Niño

Identificador
31398_01_007
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
42º 41' 33.96'' , -1º 40' 42.68''
Autor
Sin información
Colaboradores
Sin información
Derechos
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Parroquia de la Virgen del Rosario

Localidad
Biurrun
Municipio
Biurrun-Olcoz
Provincia
Navarra
Comunidad
Navarra
País
España
Descripción
LA PARROQUIA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO se alza como monumento significativo dominando el viejo caserío, con su fábrica del siglo XVI, que conserva sin embargo un tramo a los pies de época gótica, con su cubierta de cañón apuntado, fajón y capiteles de hojarasca envolviendo unas cabezas. El resto de la nave, así como el crucero, se cubre con bóvedas estrelladas. En un retablo del crucero se veneraba una talla de la Virgen con el Niño (70,5 x 26,5 x 23 cm), procedente de la ermita de San Cristóbal, cuya humilde arquitectura contrasta con el interés de esta imagen mariana. En la actualidad, por seguridad, se custodia en un domicilio particular. Conforme a la clasificación establecida por Fernández-Ladreda, forma parte del cuarto grupo de tallas derivadas del tipo Pamplona-Irache, junto con las de Izco, Zolina, Ardanaz de Egüés, Yárnoz, Biurrun, Abárzuza, Leyún y el Crucifijo de Puente la Reina, aunque su relación con el modelo es mínima, reduciéndose a detalles secundarios de la indumentaria. Hay que advertir que el niño fue robado en 1975 y se repuso poco tiempo más tarde. El actual es obra del escultor José López Furió, que se inspiró en los de la época. Durante esta intervención se aprovechó para repolicromar el conjunto. La Virgen de Biurrun repite las características tipológicas de las denominadas Sedes Sapientiae, es decir María, la madre, como trono de la Sabiduría, presenta a su Hijo a los fieles, en un intento de reflejar el misterio de la Encarnación, para lo cual se prescinde de toda actitud de relación, de toda expresión de humanidad, de tal suerte que ademanes, posturas y rostro trasmiten lejanía, ausencia, abstracción. Ello se logra con la frontalidad de las figuras, el hieratismo y geometrización de las posturas, visibles en María, que dobla en ángulo recto piernas y brazos, con los que sin apenas tocar, a manera de trono, enmarca a su Hijo. La vinculación de esta imagen con las de Pamplona-Irache se aprecia no sólo por el número de prendas, túnica, manto, velo y, excepcionalmente entre su grupo, sobretúnica (aunque la simplicidad de su tratamiento sin apenas pliegues denoten la mano de un escultor sin tanta pericia), sino también en el detalle del nudo con que se recoge el velo sobre la nuca y su caída con un plegado en zig-zag. En este elemento la talla de Biurrun se muestra, en palabras de Fernández-Ladreda, como “auténtico calco de la que presentan las vírgenes de Pamplona e Irache”. En cuanto al tocado, la corona del modelo queda reducida en nuestra imagen a un simple aro, aunque no es posible dilucidar si era así desde su origen o bien quedó de este modo a raíz de una supresión posterior de los adornos. Su vinculación con las vírgenes citadas la sitúa entre los años finales del siglo XII y el siglo XIII, si bien las recientes propuestas cronológicas, que han hecho reconsiderar la datación de la talla de Irache, podrían repercutir también en el adelanto de sus secuelas.