Pasar al contenido principal
x

Capitel del arco triunfal: Sansón

Identificador
34407_03_004
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
42º 37' 11.53'' , -4º 29' 1.22''
Idioma
Autor
José Luis Alonso Ortega
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de Santa Lucía

Localidad
Collazos de Boedo
Municipio
Collazos de Boedo
Provincia
Palencia
Comunidad
Castilla y León
País
España
Descripción
EL TEMPLO SE LEVANTA en excelente sillería bien escuadrada de tamaño regular salvo en el muro norte, que se derrumbó y fue rehecho en hormigón prefabricado. Es de nave única, con ábside semicircular y presbiterio rectangular. La nave, articulada en tres tramos, es de menor altura que la cabecera y tiene la entrada desde el sur con portada precedida de atrio con restos del siglo XVI. En este mismo lado encontramos la sacristía, con puerta practicada desde el muro del presbiterio, y el cuerpo de acceso a la espadaña. Ésta -de cronología moderna- se eleva por encima de la portada, posee vanos de medio punto en un primer nivel y otro superior de dimensión más reducida. Los abovedamientos son del siglo XVIII en la nave, de crucería cuatripartita simple con estucados en los dos primeros tramos, cubierta de madera en el tercero -tramo añadido en este siglo- y crucería octopartita en el tramo presbiteral. El ábside semicircular es románico y se cubre con bóveda de horno. Arranca de un zócalo bajo de gruesos cantos rodados. Dispone de tres vanos de medio punto con capiteles esculpidos y chambranas ornamentadas. La articulación exterior de éstas debería coincidir interiormente con una similar interior que no llega a apreciarse por la presencia del retablo del siglo XVIII que cegó las mismas. El arco triunfal de separación con la nave apoya sobre semicolumnas pareadas -al estilo de Revilla de Collazos- con capiteles y cimacios esculpidos. La portada meridional es -dentro del ambiente tardorrománico- claramente posterior al ábside y aparece avanzada respecto al muro. Consta de cuatro arquivoltas apuntadas que combinan baquetones y escocias ornadas con tacos semicirculares en su arranque (del mismo tipo que los visibles en Arroyo, Cozuelos y Revilla de Santullán), chambrana con decoración de puntas de diamante (como en Sotobañado). Las arquivoltas descansan sobre un cimacio que combina la decoración vegetal con las ovas andresinas, y se prolonga por el intradós y el frente del cuerpo avanzado. La decoración escultórica se concentra en los vestigios románicos del edificio, básicamente, el arco de triunfo, el ábside y la portada. El capitel del lado de la epístola del triunfal aparece decorado con la representación del caballero victorioso, siguiendo un esquema similar a su posible modelo de Santa María la Real de Aguilar (en el MAN), otro de la arquería interior de Vallespinoso de Aguilar, Pomar de Valdivia, etc. El corcel, cuya cabeza situada en el ángulo aparece mutilada, coloca su pata delantera derecha sobre la cabeza de una figura sentada que apoya las manos sobre sus rodillas. En el extremo de esta cara corta aparece un tercer personaje sedente en actitud pensativa, descansando su cabeza sobre su mano. El fondo se completa con hojas de acanto. El capitel del lado del evangelio presenta la conocida escena de Sansón desquijarando al león. Como en otros casos (Vallespinoso de Aguilar, Dehesa de Romanos, Prádanos, Cozuelos, Aguilar, etc.) un personaje agarra una de las patas delanteras del león mientras blande un bastón o maza en alto. Sansón cabalga a la bestia mientras fuerza sus fauces con ambas manos. Un tercer personaje intenta cortar la cola del felino con una especie de podón (ahora fracturado). Los cimacios de ambos capiteles están ornamentados con un friso de hojas tripétalas recogidas por un doble tallo. Cada uno de los capiteles apoya sobre semicolumnas pareadas entre cuyos fustes se dispone una curiosa decoración de bolas y rosetas. Las basas poseen anillo superior, toros abombados y bolas angulares. La composición y estilo de los capiteles recuerda el modelo de los capiteles de Santa Eufemia de Cozuelos y Prádanos de Ojeda, aunque su cincel resulte mucho más popular. La decoración esculpida se desplegó también sobre las tres ventanas de la cabecera. La chambrana y arco del vano de la epístola se molduran con mediascañas entre boceles con motivos de bolas y puntas de clavo; la central con billetes en la chambrana y friso de esquemáticos acantos con cogollo central en el arco y la del lado del evangelio con retícula romboidal en el guardapolvos y arco liso. La arquivolta de la ventana del lado de la epístola aparecen decoradas con pequeñas semiesferas, la central con acantos trepanados y canaladuras, en tanto que la del evangelio aparece lisa. En los tres casos los cimacios se prolongan como línea de imposta decorada con hojarasca rizada del tipo de la de Rebolledo de la Torre, Vallespinoso de Aguilar o el ejemplo más cercano de la ventana de Revilla de Collazos. Los capiteles son vegetales, de hojas nervadas y cruzadas en la ventana de la epístola, se organizan en dos niveles de acantos con canaladuras en la ventana central de un tipo común al taller de la portada de Moarves y del crucero de Cozuelos. En el vano del lado del evangelio las cestas son de crochets muy sumarios. Las basas de todas las columnas constan de anillo y toro sobre podium. Por debajo del nivel de los vanos corre una imposta ajedrezada que recorre todo el hemiciclo. Los canecillos absidales son de nacela salvo uno de crochet. El ábside constituye la parte más antigua del templo, con paralelos escultóricos respecto a la portada de Moarves, el crucero de Cozuelos o la cabecera de La Asunción de Barrio de Santa María y puede datarse en torno a las décadas del 1170-1180. La portada, estilística y tipológicamente posterior a la decoración absidal, presenta capiteles vegetales de tipo andresino, de acantos rematados en bayas, más ramificados los del lado izquierdo (tipo Zorita del Páramo y Revilla de Santullán) y más sencillos con una línea perlada recorriendo los espacios entre las hojas carnosas los de la derecha. Las basas presentan collarino y toro simple, con motivos de semicírculos inscritos. Se trata en suma de un bello ejemplo de portada derivada de los estilemas andresinos, datable dentro del primer tercio del siglo XIII, con grandes similitudes respecto a la de Cembrero.