La portada meridional del templo románico de San Bartolomé de Nava, conocida por fotografías antiguas del Real Instituto de Estudios Asturianos tomadas antes de su destrucción total en la Guerra Civil (1936), se situaba destacada en arimez bajo tejaroz con canecillos desornamentados. Compuesta por tres arquivoltas lisas (interior polilobulada, dos exteriores medio punto), seguía esquema similar a portada del monasterio ovetense de La Vega, per M. Soledad Álvarez Martínez.
El arco lobulado descansaba sobre ménsulas toscas con figuras humanas atlantes en ambos lados; las roscas exteriores apoyaban en columnillas con hermosos capiteles troncopiramidales invertidos, cimacios potentes decorados con lacerías vegetales y motivos geométricos. Relieves de cuidada factura evocan repertorios próximos: San Andrés de Valdebárcena, Santa María de Narzana.
Jamba derecha: pareja grifos afrontados en vértice (mitad felino-águila, guardián sagrado polivalente a entrada templo); palomas flanqueando cáliz Redención (tradición grecolatina adoptada como Salvación cristiana). Cesta capitel: hojas lanceoladas colgando frutos esféricos, rostros humanos asomando entre follaje; otro repite grifos.
Jamba izquierda (mencionada previamente): cesta hojas lanceoladas-frutos-rostros, grifos. Repertorio iconográfico internacional fijado en Asturias siglo XII (ejemplos anteriores), combina protección (grifos), redención (palomas-cáliz) y abundancia paradisíaca (vegetal-frutos-rostros).
Descripciones decimonónicas (J.M. Quadrado 1855, C. Miguel Vigil 1887) complementan: nave espaciosa, arcadas (cuarta primitiva al ábside semicircular), ménsulas exteriores (cuatro cabezas estrambóticas), ábside con ménsulas bolas-rollos, ajimez central. Nicho sepulcral lobulado albergaba restos Rodrigo Álvarez de Asturias (Casa Noreña).
Esta portada compleja reflejaba románico rural principios siglo XIII (institucionalización monástica bajo Gontrodo-Teresa Álvarez, 1252), vinculado históricamente a Santa María de Villamayor (mismo grupo familiar). Destruida completamente en Guerra Civil, sobrevive en imágenes que documentan su esquema La Vega, atlantes, capiteles vegetales-figurativos y simbolismo sagrado, antes reconstrucción por Luis Menéndez Pidal.