Seis canecillos originales: dos con rollos, patrón geométrico rítmico común en Asturias para dinamismo bajo alero. Dos más con bolas agolpadas en centro, efecto volumétrico compacto que resalta en paramentos modestos.
Cuadrúpedo sin cabeza (tercero), figura fantástica erosionada que evoca bestiario protector moralizante, típico de escultura popular asturiana. Cuarto muestra rectángulos superpuestos concéntricos escalonados, forma piramidal dinámica que simula jerarquía o crecimiento, sello de talleres locales.
Tres adicionales empotrados sobre portada: lóbulos vegetales (quizá transición gótica), cabeza desdibujada (rasgos borrosos, humana/animal expresionista), y adyacente Buen Pastor: figura torpe desproporcionada (cabeza enorme calva, ojos expresionistas, brazos perdidos sujetando cordero deformado espalda). Alegoría Jesús-pastor salvando alma-cordero (paleocristiana, sarcófagos/catacumbas), didáctica para fieles iletrados en paraje remoto.
Capiteles complementan: izquierda hojas lanceoladas-volutas (Selorio, Fuentes-Villaviciosa); derecha palmas enlazadas-bola (Aramil, Santibáñez-Aller). Conjunto integra geométrico simple con figurativo doctrinal (pastor) en nave saeteras (2 norte, 1 sur), muros N/S originales. Signo M une Sotiello-Ujo-Valdediós. Sobreviven transformación espadaña-capillas, testimonio escultura popular pendientes escarpadas.