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Portada de ingreso al templo, detalle de arquivoltas, tímpano y crismón

Identificador
31270_01_033
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
42º 46' 35.27'' , -1º 45' 53.13''
Idioma
Autor
Julia Baldó Alcoz
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de San Román

Localidad
Larraya
Municipio
Cizur
Provincia
Navarra
Comunidad
Navarra
País
España
Descripción
LA IGLESIA PARROQUIAL se halla situada sobre una colina que domina el pueblo frente al palacio cabo de armería y junto al frontón de la localidad. Desde ella se tiene una vista privilegiada de todo el caserío. Su exterior compone un bloque pétreo que combina dos tonos de color. Por un lado, el dorado de tonalidades rosáceas que predomina en la torre e iglesia y que se extiende a algunas partes del pórtico (arcos y columnas, canecillos, hornacina y zonas superiores de contrafuertes así como cubiertas interiores). Y por otro, el gris que descuella en los sillares del pórtico, contrafuertes, así como en algunas áreas del muro norte y en las lajas de piedra que componen los tejados del templo y del atrio. A simple vista también puede apreciarse una notable inclinación y deformación estructural que se percibe de forma singular en los elementos constructivos del porche. Así queda de manifiesto una vez que se ingresa en su interior y se puede observar con detalle la falta de verticalidad de sus muros y la tosca disposición de sus arcos y bóvedas que, sin embargo, le confieren una apariencia muy rústica y coqueta. El ábside semicircular se apoya sobre un pedestal a base de tres hiladas de sillares más toscos y de mayor tamaño (38 cm de galga frente a los 23-26 cm de media del resto) que salvan el desnivel existente en el lugar. Está consolidado por tres potentes contrafuertes (119 cm de ancho por 103 de profundidad) que muestran mayor amplitud en su tercio inferior y doble refuerzo en su zona superior llegando hasta el tejaroz. En sus muros se abren dos ventanas, una cuadrangular posmedieval en el lado sudeste y otra original, terminada en medio punto, en el eje. Su flanco norte muestra varias etapas constructivas y tres largos contrafuertes con doble refuerzo. En él sobresale el cuerpo de una capilla tardogótica. A continuación, en su tramo occidental, se encuentra ubicada una torre de planta rectangular asegurada por cuatro estribos de distintas alturas y anchuras (el más amplio aloja la escalera). Los vanos que la recorren son una ventana rectangular bajo el doble arco en el cuerpo de campanas, orientado hacia el Oeste, y pequeñas saeteras distribuidas por los paños sur y este. Adosado a ella, se emplaza un pequeño cementerio donde todavía se da sepultura a los vecinos de la población. Todo el perímetro del tejaroz del edificio, así como la parte baja del lienzo meridional de la torre, se encuentra ornamentado por modillones convexos lisos. Su muro sur está presidido por un pórtico de aparejo de pequeño tamaño (10-14 cm) recorrido por varios vanos (uno de entrada, semicircular, y dos galerías de arcadas, de medio punto con dobles columnas) que quedan flanqueados por tres contrafuertes de factura similar a los del ábside y del muro norte. Bajo el tejaroz meridional, diferentes grupos de canecillos. En primer lugar, sobre el arco principal de ingreso, ménsulas lisas cóncavas formando ángulos rectos. Sobre la galería de arcadas occidental: liso convexo, figurita humana muy esquematizada bebiendo de un tonel que porta al cuello (tradicionalmente identificado como representación del borracho y símbolo de la gula; aparece en otros modillones como en Echano, Larumbe, San Adrián de Vadolunego, Arce o Añézcar; una interpretación reciente plantea que el tonel sea un instrumento musical), monstruo que devora cabecita humana, representación esquemática de un animal (quizá jabalí, símbolo demoníaco, como en el Santo Sepulcro de Estella, claustro y nave de la seo pamplonesa; cerdo, representación de la gula, lujuria y pereza; o simio, alegoría del diablo, esculpido en Esparza de Galar, Aibar o San Martín de Unx) y otro monstruo con fauces abiertas entre las que devora otra cabecita humana de mayor tamaño que la anterior (deteriorado; muy típico de modillones como ocurre en Echano y Arce; y de ménsulas que flanquean portadas, como en Gazólaz, Otazu o Larumbe). Y finalmente, un tercer grupo con ménsulas lisas convexas sobre la arquería más oriental, bajo las cuales se halla una ventanita ciega, a modo de hornacina. En cuanto a la galería, comenzando por la arcada occidental (2,42 m de largo por 1,04 m de ancho), sus tres columnas reposan sobre dos toros, escocia y plinto cuadrangular. Sus capiteles muestran relación con el capitel ubicado en el interior de la nave y responden a diferentes esquemas vegetales: el exterior bastante deteriorado, con hojas hendidas festoneadas que terminan en volutas angulares; el central, semejante pero con hojas perforadas; y el interior, muy maltratado, deja entrever un diseño a base de un motivo muy similar a los anteriores. Los tres se completan con cimacios lisos. Mientras que el grupo de triples columnas de la arcada oriental (1,82 m de largura por 1,82 m de anchura) apoyan directamente sobre plinto de sección cuadrada. Sus capiteles están formados por pencas lisas finalizadas en bolas a las que se suman en las esquinas hojas alancetadas con doble hendidura y coronadas por piñas, en el caso del exterior; el intermedio reproduce un esquema similar pero de mayor sencillez copiando únicamente el aderezo de pencas redondeadas con esferas y hoja alancetada con doble hendidura; el interior, también en esta ocasión se halla muy dañado pero parece imitar el adorno antedicho. También aquí cada capitel se termina con un cimacio individual liso. El acceso al atrio puede efectuarse a través del arco principal de medio punto entre dos contrafuertes o bien por otro, apuntado, ubicado al Este, cerca de la cabecera. El interior del porche (de 13,36 m de largura y 2,75 m de anchura), está compuesto por tres tramos, dos con bóveda de medio cañón apuntado y el situado ante la puerta con crucería sencilla de nervios de sección cuadrangular. Los arcos fajones (muy deformados) apean al Sur sobre medias columnas despiezadas ornamentadas con capiteles y al Norte sobre ménsulas trilobuladas (semejantes a las de la nave). La crucería descansa, en el lado meridional, sobre dos parejas de capiteles dobles de distintas alturas con cimacios de sección circular y, en el septentrional, directamente sobre el muro. Todos ellos, enumerados de Oeste a Este, encierran una unidad temática con el resto de los existentes en el edificio y contienen los siguientes motivos ornamentales. Una pareja inicial agrupa dos capiteles a diferentes niveles. El primero está compuesto por hojas lisas unidas por combados y rematadas por volutas con bolas en los ángulos más un cimacio superior con roleos, lo que permite datarlo con posterioridad a 1180. Esta ornamentación de hojas con volutas y bolas en esquinas se repite en Eusa (capitel más oriental de la galería de arcos) y en otras iglesias rurales. El segundo, de menor altura, está formado por hojas lisas con remates angulares de esferas; su morfología troncocónica y su cimacio de sección circular apuntan una cronología de comienzos del siglo XIII. Un segundo conjunto combina otros dos capiteles distribuidos a la inversa. El tercero, más bajo y de sección circular, se adorna con hojas lisas unidas por combados y finalizadas con bolas; más una penca lisa triangular con doble hendidura, en el extremo derecho (componiendo un aderezo muy similar al que se veía en el capitel exterior de la arcada oriental) y grupo de tres hojitas horadadas en los laterales (como en el capitel sur del coro). El cuarto sigue un esquema análogo a base de hojas lisas con esferas más otras alancetadas con doble hendidura en los ángulos y con un cimacio adornado con círculos y estrellas de seis puntas (elemento que también se encuentra en Gazólaz). Y el quinto está formado por pencas lisas terminadas en volutas en las esquinas. Una línea de imposta a la altura de los cimacios corre a lo largo de gran parte de los muros principales. Al igual que se puede advertir en los pórticos de Sagüés, Eusa o Gazólaz, en el lienzo norte se ubican dos arcos apuntados de diferentes características con una clara finalidad funeraria -posiblemente tengan conexión con el palacio cabo de armería de la localidad, así como con la lauda sepulcral y con la capilla lateral del templo-. El orientado hacia el Este resulta ser más alto y ancho y su arco está construido con piedra dorada. El más cercano a la puerta de ingreso, más pequeño y apuntado, se fabricó con piedra gris. Existen trazas de un tercer arco, ubicado al Oeste de la puerta de ingreso, coincidiendo con el tramo del coro, que quizá pudo ser una puerta de entrada al baptisterio y finalmente no se llegó a construir (también pueden observarse puertas tapiadas en tramos exteriores de sotocoros, donde se localiza el baptisterio, en Azoz o Ballariáin, por ejemplo). La portada resalta por la sencillez de sus líneas y por su pequeño tamaño (1,40 m de anchura del vano, 3,06 m de frente y 1,30 m de profundidad), siguiendo una factura muy parecida a la de Sagüés. Está compuesta por dos arquivoltas de medio punto, apoyadas sobre pies derechos con cimacios lisos, y un tímpano sobre ménsulas en nacela enmarcado por una moldura semicircular; en su interior se inserta un crismón trinitario muy deteriorado (sólo se conservan fragmentos de la P, la Omega y la S). Así pues, y por todo lo indicado, es menester explicar las grandes similitudes que guarda este pórtico con otros también localizados en Navarra. Tradicionalmente, tanto Biurrun como Uranga e Íñiguez o Lojendio han relacionado las iglesias de Gazólaz, Larraya, Sagüés y Eusa por la similitud de su fisonomía: con torre las tres últimas, si bien central la de Eusa frente a la lateral de las otras; todas con pórtico de arquerías (Sagüés sin columnas ni capiteles). Larraya coincide con Sagüés en el diseño de las bóvedas. A ellos también sumaban las semejanzas de otros ejemplares de soportales, tales como Larumbe y Ochovi, que ciertamente son góticos, muy posteriores. Estos autores sólo clasificaban como netamente románicos los de Eusa y Larraya, que eran en opinión de Uranga e Íñiguez los más parecidos a los pórticos sorianos “menos desarrollados, de corto fuste y arcos semicirculares”. Respecto a su interior, debe señalarse que la iglesia se compone por una planta de nave única (18,56 m de largo y 6,46 m de ancho) con cuatro tramos (siendo más estrechos los del coro y el presbiterio) y ábside semicircular. Las cubiertas son bóvedas de cañón apuntado para la nave y de cuarto de esfera para la cabecera. Los arcos que recorren estas bóvedas apean sobre ménsulas trilobuladas de diferente factura, salvo el arco que separa el ábside de la nave, en cuyo caso apoya directamente sobre el muro, y el del coro, doblado y sustentado por pilastras y medias columnas adosadas, decoradas con capiteles. El del evangelio cuenta con una decoración vegetal a base de palmetas simples con nervio inciso en los ángulos y con hojitas perforadas en los frentes, estando divididas ambas decoraciones mediante tallos vegetales que se dispersan por la zona superior y sus ángulos, donde terminan en cabecillas con cogulla (conectadas con la portada de Zariquiegui). Las zonas laterales se adornan con tallos vegetales simples en forma de Y. Por encima, se diferencia ornamentación a base de dobles eslabones. Remata el conjunto un cimacio liso. El capitel de la epístola llama la atención por estar compuesto por una representación figurativa fantástica con cuerpo desnudo femenino y cabeza de lagarto en el frente. Esta imagen podría identificarse con un híbrido entre ser humano y demonio que significaría el mal o la lujuria, quizás como alusión al lugar donde está ubicado, cerca del muro oeste (relacionado con las tinieblas y el pecado) y del baptisterio (lugar de renacimiento a la Vida Eterna). Flanqueando este motivo, vuelven a aparecer sendas palmetas con nervio inciso y hojas cóncavas, más estilizadas que las que se veían en el capitel anterior, y terminadas por hoja vuelta en bola simple en la esquina derecha, doble en la izquierda. Triples tallos vegetales enmarcan ambas escenas que se combinan en el lateral derecho con un tallo triple, tres pequeñas hojas perforadas y una estrella de cuatro puntas. Completa el capitel un cimacio liso con doble moldura. Todos los cimacios que coronan capiteles y ménsulas se distribuyen de forma paralela a una moldura lisa de sección cuadrangular que se distribuye por todo el perímetro mural del templo. El edificio fue abandonado en la década de 1970 y cerrado al culto. En 1982 la Institución Príncipe de Viana comenzó a plantearse su restauración encargando a Blanca Itoiz, Silvia Fernández y Blanca Palacio un estudio histórico- artístico sobre el mismo. Finalmente, en 1983 se emprendió una profunda restauración que fue llevada a cabo en tres campañas durante los años 1983-1984, 1986- 1987 y 1992. Las primeras actuaciones consistieron en una consolidación general de muros, bóvedas y cubiertas, que amenazaban derrumbe e igualmente, se optó por demoler la sacristía. A partir de 1986 se procedió a las restauración del exterior de la iglesia (rejuntado de muros del ábside) y del pórtico (desmontado de mampostería de un arco del pórtico y consolidación de su muro, reposición de algunas basas y de tapas de arquerías, apertura del hueco oriental, cegado, y pavimentación del pórtico). En 1987 se derribó la casa parroquial adosada al muro norte y se procedió a la consolidación de todo este lienzo. En el curso de las labores de limpieza y enfoscado de los muros interiores, salieron a la luz los dos capiteles del coro, así como un sagrario en el presbiterio. Por último, en 1992 se completó la intervención con un acondicionamiento de la explanada circundante. A la planta original le fue añadida en el siglo XVI en su lienzo norte, justo ante el presbiterio, una capilla cubierta con bóveda de crucería. La sacristía, levantada por el mismo cantero que construyó la capilla, fue suprimida en la restauración, como se ha dicho. En cuanto a los vanos que horadan los muros del edificio, se reconocen dos ventanas abocinadas originales, de medio punto la ubicada en el eje del ábside y de arco rebajado posmedieval la del lienzo sudeste de la cabecera; y una tercera, de factura más reciente, en el muro hastial. En este tramo, se ubica el coro levantado a principios del siglo XVIII. Embutida en el ángulo noroeste de esta misma área se encuentra construida la escalera de acceso a la torre. En la cabecera existe un curioso sagrario renacentista, reconstruido en las labores de restauración del edificio (su parte central, formada por baquetones interiores, pudo ser labrada en la época de construcción de la iglesia, y después pudo ser añadido el orden arquitectónico con sendas columnas, según se indica en la memoria final de restauración de Príncipe de Viana). Y en el sotocoro se emplaza una pila bautismal (antes embutida en la antigua escalera) compuesta por taza semiesférica lisa con doble moldura de sección triangular (113 cm de diámetro y 40 cm de altura) que apoya sobre pedestal prismático (42 cm) con modillones rectangulares almohadillados, datado en el siglo XVII. Por las características anteriormente señaladas, a las que habría que añadir la disposición a dos alturas de los capiteles que soportan y enmarcan la bóveda de crucería del pórtico, a la manera de Irache, esta iglesia puede datarse entrado el siglo XIII.