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Canecillo. Músico

Identificador
19210_02_014n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
41º 13' 35.01'' , -2º 43' 16.10''
Idioma
Autor
Ana Belén Fernández Martínez,Ezequiel Jimeno Martínez
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de Santa Marta

Localidad
Rienda
Municipio
Paredes de Sigüenza
Provincia
Guadalajara
Comunidad
Castilla-La Mancha
País
España
Descripción
ESTÁ SITUADA EN LAS AFUERAS DEL PUEBLO, en su vertiente sur, entre los campos de labor y la amplia vegetación autóctona que la rodea por sus costados. La trama original de esta iglesia es románica, del siglo XIII, de claras influencias del obispado seguntino que, al asentarse la cátedra en esa ciudad, fue reflejo de muchas construcciones de esta etapa románica en los núcleos que se iban repoblando. Por tanto, tiene elementos de entonces, aunque algunos que vemos hoy en día son de diferentes épocas, sobre todo de los siglos XVII y XVIII. Es una iglesia de similares dimensiones a otras, como la de Paredes o Pozancos, con la anchura prevista para soportar las bóvedas románicas, de una sola nave y con una cabecera de planta cuadrada con contrafuertes en las esquinas. No se trata de la primitiva cabecera románica, sino que es una cabecera ampliada, posiblemente, hacia el siglo XVII. El tramo medio de la iglesia que corresponde a la portada puede que sea el de la primitiva planta, ya que la altura es inferior a los dos cuerpos añadidos de cabecera y espadaña. La espadaña, situada a los pies, no es tampoco original románica sino de la misma época de la ampliación, cuando se aprovechó para modificarla y subirla en altura, decorada con pináculos de gusto renacentista. De tres cuerpos, el primero de ellos está enlucido por entero, con dos cuerpos posteriores para campanas, el segundo con dos vanos abiertos de medio punto rematados con pináculos en los laterales, y el último con arco más reducido de medio punto para campanil y también con sendos pináculos a los lados. Los muros de la iglesia fueron reforzados durante las ampliaciones; la fábrica del conjunto es de sillares de piedra caliza, bien definidos en las esquinas (mampostería), y con contrafuertes en los muros norte, sur y este. En el muro sur se ubica la portada de ingreso, abierta sobre un pórtico cubierto de tejaroz a un agua, aprovechando el espacio que dejan los contrafuertes, a los que se adosa dos machones de gran grosor para disponer el tejaroz. La portada en sí se resuelve con un arco apuntado, dovelado y recercado de moldura más estrecha. Descansan los arcos sobre cornisa en las jambas del muro. A continuación de la portada se dispone otro de los contrafuertes de este muro sur, en el que se aprecian los restos del arranque de lo que pudo ser un arco apuntado, por el grado de inclinación que toma. Este arco, labrado con el mismo tipo de sillar que los contrafuertes, nos indica que pertenece a la época de la ampliación de la iglesia, en la que se elevan los volúmenes y se adosan los contrafuertes. El arco apuntado pudo ser la puerta de entrada a un recinto cerrado y situado detrás de la cabecera, que podría indicar que aquí estuvo el antiguo cementerio. La parte de la cabecera, de planta cuadrada, cuyo volumen sobresale del resto, llama la atención por la distribución de sendos contrafuertes en sus esquinas que reciben el empuje de la bóveda de crucería del interior. No es muy habitual encontrar estos contrafuertes en iglesias románicas, ya que fueron construidos tras la ampliación de la iglesia como elevación en altura de la capilla para instalar un retablo de época barroca. En la panda norte se sigue la misma estructura, y se adosa un cuerpo más bajo y de planta rectangular para la sacristía, rematado con cornisa y canecillos lisos sin decoración. Igual número de contrafuertes apoyan también en este muro, en el que se aprecia un vano aspillerado y cegado. De la sacristía, y hasta la espadaña, arranca el muro que cierra un espacio donde se encuentra el actual cementerio para la población. De lo más interesante de esta iglesia es la línea de canecillos que se encuentran bajo el alero de los muros. De tipología románica, fueron reutilizados tras la reforma de la iglesia, al igual que la cornisa. Son de diferente fábrica, y los encontramos de piedra caliza y de arenisca de tono rojizo. En el muro sur, bajo el alero, se contabilizan un total de treinta y uno. En el primer tramo, desde la portada hasta el contrafuerte que separa la cabecera, el modelo utilizado es de modillones de rollo de traza muy simple. En el tramo de la cabecera sur, la temática es más variada: unos son de modillones, como los anteriores, y en otros, de bella factura, se reflejan figuras antropomorfas, animales y rostros humanos. Los canecillos se dividen en varios grupos, y vemos en primer lugar animales como un cerdo y un perro con un alimento en la boca. Hay también figuras humanas que podían representar a los propios canteros que trabajaban en la iglesia, o figuras tan exuberantes como una contorsionista, en la que se ve como gira todo su cuerpo uniendo brazos y piernas. También, en el muro norte, aparecen figuras humanas de medio cuerpo con un instrumento o un bastón entre los brazos. En la esquina de la cabecera, en su parte sur, se encuentra otra figura animal que puede identificarse con un mono y cuya representación caricaturiza al hombre; éste es el símbolo de la falsedad, aparece con la boca medio abierta, la lengua entresacada, en acto de burla, y las palmas de las manos abiertas. Este canecillo es similar al que se encuentra en la esquina posterior al muro norte, aunque en peor estado de conservación: también refleja una figura en acto de burla con la boca abierta. A lo largo de la cabecera se disponen canecillos geométricos, de modillones de rollo, puntas y un crismón. En la cornisa también aparecen motivos vegetales, piñones, flores. Por último, en el muro norte, los motivos de los canecillos son también de variada temática, geométricos, de modillones de rollo, lisos, bolas y figuras humanas, aunque muy deterioradas (una parece llevar un bastón o lanza en la mano izquierda). Parte del programa iconográfico tiene similitudes con la ermita de Cubillas de Albalate de Zorita o también con Cereceda, entre otras, donde vemos que se representa la temática de algunos de los canecillos anteriormente citados, y que recorren todo el alero de la iglesia, como debió de ocurrir en Rienda si no hubiese sido por las reformas posteriores. La temática de lo profano tan bien representada por los canteros de la época, sobre todo en la parte de los canes de los aleros, era uno de los vehículos de conexión adoptados por la iglesia para mostrar a los fieles temas de la vida social, algunos simplemente decorativos como los de carácter geométrico y otros más trabajados con temas que ironizaban o simbolizaban sobre la presencia del hombre en el mundo terrenal en contraposición con el mundo celestial. Al interior la iglesia presenta una única nave de tres tramos, con una patente diferencia de volúmenes arquitectónicos. Las dimensiones originales de altura fueron modificadas durante la transformación de la iglesia. La nave se cubre con cubierta de madera de pares y tirantes, y el tramo del coro, de otra época, con forjado y cielo raso. La separación de los tramos y el paso de la nave a la cabecera se consigue con arcos de medio punto ligeramente apuntados, apoyados en pilares semicirculares adosados al muro: con capitel cilíndrico decorado con motivos vegetales muy simple.