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El atrio románico desde la nave del evangelio

Identificador
40542_02_005
Tipo
Fecha
Cobertura
41º 27' 51.67" , -3º 37' 1.77"
Idioma
Autor
José Manuel Rodríguez Montañés
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de San Cristóbal

Localidad
Moral de Hornuez
Municipio
Moral de Hornuez
Provincia
Segovia
Comunidad
Castilla y León
País
España
Descripción
SU AMPLIA Y ESPACIOSA IGLESIA es un edificio barroco de considerables proporciones -indicio de los más favorables vientos que soplaron para la localidad en época moderna-, con tres naves separadas por pilares cuadrados, cubierta hoy con cielo raso la central y tres tramos de aristas las colaterales, coronándose con cabecera de testero plano cerrada por aristas con yeserías. Una inscripción en el acceso oriental al atrio proporciona la fecha de 1743, que debe ser la de finalización del conjunto. La ampliación barroca reutilizó el fondo de la nave y parte de una galería porticada de la antigua iglesia románica, sobreelevando en sillarejo -con inclusión de algunas piezas románicas como una dovela abocelada- y ampliando hacia el sur la primera, siendo aún visible al exterior el hastial occidental de este primitivo edificio, parcialmente solapado por la arruinada casa del curato; respecto a la galería, su espacio fue ocupado por la colateral norte. Un detenido examen de los aparejos nos permitirá observar el remate a piñón de dicho hastial, levantado en una removida sillería, así como la línea de alero del muro septentrional de la nave románica, marcado por la presencia de un fragmento de cornisa de nacela y un canecillo de idéntico perfil. Previamente a la reconstrucción del siglo XVIII, se había adosado, en época gótica, el actual atrio que envuelve la fachada norte. Recientemente, en la zona oriental del muro de la nave del evangelio, han sido puestos al descubierto dos arcos del primitivo pórtico románico, cuyo espacio fue ocupado por la nave del evangelio. Son ambos de medio punto y se levantan en sillería labrada a hacha, con marcas de cantero, reposando en machones en los extremos -con una fracturada imposta ornada con roleos que alojan hojitas nervadas y volutas en el más cercano al acceso- y entre ellos en una columna sencilla y en su día exenta, con capitel de astrágalo facetado y cesta con somera ornamentación vegetal a base de grandes hojas apalmetadas o con retícula de tacos y caulículos entrelazados, bajo cimacio abilletado completado modernamente. Apea en fuste monolítico sobre basa ática de muy desarrollado toro inferior, sobre plinto con junquillo. La misma estructura se repite al interior de la iglesia, visible al haber sido eliminado el revoco, observándose en ambas hojas del muro cómo el arco más próximo a la puerta de la iglesia fue posteriormente doblado con otro al interior, sobre impostas achaflanadas labradas a trinchante, completadas con abilletado en la reciente reforma. Quizás esta dobladura se correspondió a su transformación en portada de acceso a la nave. Hacia la portada neoclásica que la da acceso hoy nos parece ver vestigios del primitivo pretil sobre el que se alzaba este pórtico, con rasurado bocel en la arista. Esta fragmentaria galería románica fue ya de antiguo cegada, adosándose ante ella el actual pórtico, obra probablemente de finales del siglo XIII. Se levanta en buena sillería, debiendo salvar un notable desnivel, y en su mitad oriental se abrían cinco arcos de medio punto lisos sobre pilares cúbicos y un banco corrido, a modo de basamento, ligeramente regruesado respecto al resto; sólo dos de estos arcos permanecen hoy abiertos. Corona la galería un curioso alero con canecillos que no son tales, pues están labrados en las mismas piezas que la cornisa, ésta de nacela. Se reconoce en su tosca decoración, como en general en toda esta estructura, un notable apego a la tradición románica más inercial, sucediéndose personajes abrazados en actitud de lucha, un exhibicionista, varios crochets, mascarones monstruosos, prótomos de animales, cabecitas humanas, unas masculinas y otras femeninas, como la dama ataviada con una toca rizada con barboquejo, un lector, otro exhibicionista haciendo sonar el olifante ante una mujer que se ase la muñeca con gesto atribulado, una serpiente enroscada, un músico, una pareja abrazada o varias máscaras grotescas, con rictus burlón de su boca, vomitando tallos, hinchando o estirándose los carrillos o sacando la lengua. En el extremo opuesto al acceso del XVIII practicado al pórtico, sobre la puerta que da servicio al coro, se empotró además un capitel románico de ventana, rudamente decorado con una pareja de aves afrontadas de colas serpentiformes. En una pequeña capilla abierta en el primer tramo de la nave del evangelio se dispone la pila bautismal románica. Consta de copa semiesférica ornada por bocel en la embocadura y apenas resaltados gallones en el frente, con 140 cm de diámetro por 61 cm de altura, alzándose sobre pie cilíndrico de 26 cm de alto. Su talla a trinchante parece indicar una cronología tardía para la pieza, dentro ya del siglo XIII. Por último, en una urna de la nave de la epístola, se conserva un crucificado gótico, mutilados sus brazos y serrado en parte el perizonium para adecuarlo a su actual disposición de yacente; debe ser obra de principios del siglo XIV, muy repintada. La iglesia de Moral, pese al carácter fragmentario de sus vestigios medievales y a la sucesión de campañas que le dan su actual aspecto, se erige así en un interesante testimonio de la perduración en lo constructivo y decorativo de modos románicos en momentos ya avanzados del periodo bajomedieval, sin duda contemporáneos a las grandes obras góticas de nuestra región.
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