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Detalle de la escalera de la cripta

Identificador
16006_01_036n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
40º 28' 19.39'' , -2º 22' 25.21''
Idioma
Autor
Virginia Cañas Córdoba
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Ermita de Llanes

Localidad
Albendea
Municipio
Albendea
Provincia
Cuenca
Comunidad
Castilla-La Mancha
País
España
Descripción
EN LAS INMEDIACIONES de la carretera que comunica las localidades conquenses de Priego y Albendea, en la vega del río Guadiela, se encuentra la ermita-mausoleo de Llanes. Declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en el año 2004, permanece hoy en día semioculta entre pinos, riscos y matorrales, en un pequeño altozano del conocido paraje de su mismo nombre, a escasos metros del río Escavas y a una distancia de 7 km de Albendea. Este edificio ha sido objeto de numerosos estudios. Encontramos diferentes tesis en cuanto a su origen que plantean múltiples interrogantes y una compleja interpretación. Pero las últimas investigaciones apuntan a que es durante el siglo IV cuando se construye en este lugar un mausoleo romano, monumento funerario vinculado a una suntuosa villa romana localizada a escasos metros del panteón. Para su construcción se emplearon como principales materiales constructivos recursos de la zona, como, por ejemplo, la piedra de toba, además del clásico caementum romano (mezcla de cal, arena y piedra) y ladrillo. Además se utilizaron diferentes elementos decorativos. Ejemplo de ello son los restos de mosaicos que aparecieron en las zonas más próximas a los muros de la cripta y que, seguramente, fueron destruidos en época visigoda. Todo este conjunto respondía a un proyecto constructivo, previamente diseñado y ejecutado dentro de los cánones de la época, hecho que explica las notables semejanzas que guarda con otros panteones situados tanto dentro como fuera de la Península, sobre todo en lo relativo a su planta, alzado y sistema constructivo. Así, encontramos monumentos funerarios similares en Écija, Tarragona, Badajoz o Zaragoza. En épocas posteriores este lugar fue utilizado para diferentes usos y funciones: así, en época visigoda, en uno de los lados de la cripta se ubicó una pila o baptisterio. Además, a esta época pertenecen también unos pequeños canales que surcan el suelo, en principio diseñados para evacuar el agua de los bautismos. Pero al ser este canal de desagüe bastante desproporcionado con respecto a la cantidad de agua utilizada durante estos rituales, todo hace pensar que cumpliera otro cometido: la de evacuación del agua de lluvia para evitar la anegación de la cripta. Será ya en época medieval, después de la consolidación de la zona por las tropas de Alfonso VIII, cuando se elija este lugar para la construcción de una iglesia cristiana. Es en este momento, durante el siglo XI o principios del XII, cuando su característica forma trilobulada se reconvierte en un más que notable ejemplo de iglesia de repoblación, un lugar de culto construido dentro de un románico muy primitivo. Utilizando el ladrillo en su interior como principal material constructivo y en el exterior la piedra de toba caliza en pequeños sillares, se levantó esta planta triconcha compuesta por tres ábsides o exedras semicirculares de similares dimensiones, que flanquean, a su vez, una zona central cuadrada. Este espacio central está cubierto en su interior por una bóveda de crucería cuyos nervios ascienden desde unos conos truncados a modo de ménsulas, colocados como decoración. Cada uno de los ábsides, al interior, se cubre con una bóveda de cañón ligeramente apuntada. El paso de cada uno de los ábsides al tramo central se realiza mediante un arco de ladrillo ligeramente apuntado. En cada uno de ellos se abren unas pequeñas ventanas abocinadas que proporcionan luz al interior; una de ellas, la del ábside central, muy modificada en época medieval. Da acceso a este edificio un gran arco triunfal de medio punto que carece actualmente de tejas o cubrición, aunque las bóvedas que todavía permanecen en pie resguardan al edificio de las lluvias e inclemencias del tiempo, además de permitir apreciar hoy en día el material de relleno utilizado para su construcción. En esta edificación son varios los elementos que llaman la atención. Así, por ejemplo, nos encontramos con el arranque de un cuerpo semicircular que parte del ábside situado al Sur. Aún no teniendo una explicación clara, podría tratarse de la parte inferior de una antigua torre. Pero el rasgo más llamativo del recinto nos conduce hasta ábside norte: allí se encuentra la cripta sepulcral, único ejemplo detectado en este ámbito geográfico. Fechada cronológicamente a mediados o finales del siglo IV después de Cristo, está situada bajo la estructura de la cabecera. Con planta de cruz griega, está construida a base de ladrillo con revestimiento de mortero de cal. Además queda cubierta por cuatro bóvedas de cañón que, al unirse, componen una bóveda de aristas. Éste será el lugar elegido en época visigoda para la ubicación del baptisterio y el enclave donde se celebraban los actos litúrgicos. Para ello se dispusieron una serie de bancos pétreos adosados a la pared oeste del hipogeo. Con posterioridad este lugar adquiere distintos usos: en época altomedieval se utilizó como lugar de culto y necrópolis, como bien demuestran el conjunto de estelas funerarias altomedievales encontradas en una de las campañas arqueológicas. En época moderna fue utilizada como iglesia, para pasar, posteriormente, a ser utilizada como establo o pesebre, refugio de transeúntes y, en último lugar, refugio de pastores. Su estado actual es de abandono y carece de culto. Sólo se conserva en pie lo que fue la cabecera del edificio, y en el lugar en que se situaría la nave actualmente sólo quedan ligeras referencias en planta.