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Detalle del muro sur

Identificador
19032_03_017n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
Sin información
Idioma
Autor
Ana Belén Fernández Martínez
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de San Miguel

Localidad
Padilla del Ducado
Municipio
Anguita
Provincia
Guadalajara
Comunidad
Castilla-La Mancha
País
España
Descripción
EL EMPEÑO DE SUS VECINOS ha querido que esta pequeña joya del románico vuelva a reinar en todo su esplendor en el peñón que corona el pueblo. Gracias a ellos el derrumbe que sufrió en 1970 se ha subsanado con acierto. Layna Serrano describía así los restos de la iglesia en su visita de 1933: “tiene una sola nave, con pequeño presbiterio y ábside semicircular, está muy bastardeada por reformas hechas en el siglo XVIII, entre las que debe lamentarse el blanqueo del arco triunfal, y el desmoche de la semicolumna de la epistola, cuyo extremo inferior sirve de apoyo a un púlpito vulgar”. Más adelante, en 1970, el templo quedó desprovisto de prácticamente toda la cabecera, puesto que las cubiertas y el presbiterio se vinieron abajo dejando a la luz solamente el arco triunfal. Tomás Nieto Taberné describió así el estado en que quedó el templo: “en pie se mantiene la espadaña y los paramento de la nave; las cubiertas y el ábside se han hundido totalmente, quedando a la vista el arco triunfal que daba paso de la nave al presbiterio”. Treinta años han tenido que pasar hasta que esta iglesia tuviera la restauración merecida. La intervención se ha acometido en todo el templo, siendo el ábside el mayor beneficiado ya que se ha vuelto a levantar. Debido a la orografía del terreno y a la imposibilidad de limpiar la zona de los restos del antiguo ábside, se ha optado por una cabecera semicircular que asemeja a la que tendría en origen. Junto a ella, en su vertiente norte, se establece el cementerio parroquial, mientras que al Sur se localiza la sacristía, de fábrica moderna. Igualmente la nave se ha limpiado, se ha colocado la techumbre y se ha adecentado para el culto. La espadaña está adosada a los pies de la iglesia, estructurada en dos cuerpos. El superior alberga dos arcos de medio punto para los campaniles y se remata en forma triangular. El hastial norte fue alzado desde su altura inicial mediante dos hiladas de sillar coronadas por una serie de canecillos reutilizados. El acceso se efectúa al mediodía; en origen contaría con un pequeño pórtico cobijando la portada de medio punto, de la que no quedan más que algunas huellas del arco central. En el siglo XVIII se sustituyó por la actual de factura barroca con el escudo de la mitra seguntina presidiéndola. Sobre ella, coronando el muro, se han conservado varios canecillos románicos. En el interior, la iglesia se compone de una nave rectangular, arco triunfal y cabecera semicircular, además de la sacristía y una escalera de madera para acceder a la espadaña. El testimonio más interesante que guarda el templo es sin duda su arco triunfal, puesto que a pesar de las visicitudes aún guarda la disposición y la morfología románica. Una línea de imposta nos marca la división entre el arco y las columnas sobre las que se apoya. Este arco, de ligero apuntamiento, se compone de dos arquivoltas en derrame que son cobijadas por una chambrana en arista viva, la cual se une a la línea de imposta. Las columnas adosadas contarían con basas sobreelevadas, sin embargo en el lado de la epístola podemos ver cómo fue cortada para su utilización como pedestal. Ambos capiteles se decoran con flores bulbosas en su parte superior. En el interior del templo, a sus pies, se guarda una pequeña pila bautismal de 16 gallones en relieve con unas dimensiones de 90 cm de diámetro por 50 cm de altura. El borde de la pila se encuentra decorado con un ancho brocal en bocel sin decoración alguna. El hecho curioso que afecta a esta pila es sin duda su basa, donde una visión muy pormenorizada nos descubre que se trata de otra pila al revés, enterrada en el suelo, lo que sirve de base a la primera copa. La imposibilidad de conocer las dimensiones y la morfología de la pila oculta nos lleva a dudar de cuál de las dos cuenta con más antigüedad, aunque suponemos una cronología para ambas que lleva al siglo XIII. Dentro de la provincia de Guadalajara este tipo de pila de gallones gruesos en resalte tiene su comparativa en las iglesias de Abánades, Salmerón o Cereceda.